Estado y gradación: la guía completa
Publicado · 9 min de lectura
Cómo se evalúa realmente el estado de una carta, qué miran PSA, BGS y CGC, y cuándo merece la pena gradar una pieza.
«Estado» es la palabra que mueve más dinero en el coleccionismo de cartas, y también sobre la que más se discute. Dos personas miran la misma carta: una dice Near Mint, la otra Excellent. En una pieza buscada, la diferencia entre esas dos opiniones puede ser de cientos de euros.
Esta guía explica qué se mira realmente, cómo funciona la gradación profesional yla pregunta que importacuándo merece la pena pagarla.
Los cuatro defectos que lo deciden todo
Cualquier valoración, la tuya o la de PSA, se reduce a cuatro cosas. Por orden de peso:
Esquinas. Lo primero que se estropea y lo que más se nota. Una esquina perfecta es nítida y puntiaguda; a contraluz no muestra blanqueo. El blanqueo de esquinas es el defecto más común y el más penalizador.
Bordes. Pasa la uña por el borde: cualquier aspereza indica microdesconchados. En cartas de dorso oscuro el blanqueo de bordes salta a la vista, y por eso el dorso debe revisarse con la misma atención que el frente.
Superficie. Arañazos, velos, huellas, líneas de impresión de fábrica y, sobre todo, los dobleces. Un doblez, por leve que sea, destruye más valor que cualquier otro defecto: una carta doblada nunca obtendrá una nota decente, sea como sea el resto.
Centrado. Cuánto se ajusta la ilustración entre los bordes. Es el único defecto que no depende de cómo hayas tratado la carta: nace en fábrica. Se expresa como proporción entre márgenes, por ejemplo 55/45, y a partir de 60/40 empieza a pesar bastante.
cuota de valor
Fíjate en la forma más que en los números: la caída no es lineal. Entre Mint y Near Mint se pierde poco; entre Near Mint y Excellent desaparece casi un tercio. Ahí es donde un comprador exigente deja de estar interesado, y por eso ese umbral es el más discutido.
La escala de estados
Los términos que verás en cada anuncio, de mejor a peor:
- Mint (M): impecable. Esquinas nítidas, sin arañazos, buen centrado. Rara incluso en cartas recién abiertas.
- Near Mint (NM): prácticamente perfecta, como mucho un defecto mínimo que hay que buscar. Es el estándar de referencia del mercado: los precios de catálogo casi siempre se refieren a NM.
- Excellent (EX): leves marcas de uso, ligero blanqueo en esquinas. Sigue siendo bonita, pero ya no «de colección» para un comprador exigente.
- Good (GD): desgaste evidente pero sin daño estructural.
- Light Played / Played (LP/PL): desgaste marcado, posibles dobleces pequeños.
- Poor (PO): daños graves: dobleces importantes, roturas, manchas, escritura.
Atención
El error más común es valorar las cartas propias una categoría por encima. Lo hace casi todo el mundo, y casi siempre de buena fe. La corrección: mira las esquinas con una luz fuerte y revisa el dorso con la misma atención que el frente. Una carta guardada veinte años en un archivador rara vez es Near Mint.
La gradación profesional
Gradar una carta significa enviarla a una empresa que la autentica, le asigna una nota y la sella en una carcasa de plástico rígida: el slab. Desde ese momento la carta ya no se manipula, y la nota del slab es lo que el mercado usa para ponerle precio.
Las tres empresas que cuentan:
PSA: la más reconocida, sobre todo en Pokémon y deportes. Nota del 1 al 10. Un PSA 10 («Gem Mint») es el estándar de oro del mercado y obtiene las primas más altas. También es la más lenta y a menudo la más cara.
BGS (Beckett): da cuatro subnotas (esquinas, bordes, superficie, centrado) además de la global, así que es la más transparente sobre por qué una carta obtuvo esa nota. Su BGS 9.5 está muy bien considerado, y el raro Black Label 10 (cuatro dieces) es el resultado más codiciado.
CGC: más reciente en cartas, en general más barata y rápida, con reputación creciente. En Magic ya está muy aceptada.

€445.32
En una carta de este perfil, la diferencia de precio entre una copia sin gradar y un PSA 10 puede ser de un orden de magnitud.
Cuándo compensa gradar (y cuándo no)
El cálculo es simple, y casi siempre da la misma respuesta.
Gradar cuesta entre 20 y 100 € por carta, más envío asegurado de ida y vuelta, más semanas o meses de espera. Así que solo compensa si la prima esperada supera claramente ese coste.
Tiene sentido cuando:
- La carta ya vale al menos 150-200 € sin gradar.
- Está en un estado que tienes motivos para creer excelente: por debajo de un 9, la nota suele valer menos que su coste.
- Es una pieza buscada, con un mercado líquido de copias gradadas con las que compararse.
No tiene sentido cuando:
- La carta vale unas pocas decenas de euros. Gradar cuesta más que la carta.
- Tiene un doblez, una esquina dañada o mal centrado. La nota será baja y certificará por escrito que la carta es mediocre.
- Necesitas venderla rápido: los plazos son largos e impredecibles.
Consejo
Antes de enviar, mira cuántas copias de esa carta ya están gradadas con nota alta. Es un dato público en los registros de las empresas, y lo cambia todo: una carta con 8.000 PSA 10 en circulación no se volverá rara porque añadas el tuyo.
El caso del centrado
Merece párrafo propio porque es el defecto que más sorprende a quien empieza.
Una carta puede ser impecableesquinas perfectas, superficie inmaculada, nunca fuera de la funday aun así recibir una nota mediocre porque la ilustración salió descentrada de fábrica. No hay nada que puedas hacer, y no es culpa tuya.
La consecuencia práctica: comprueba el centrado antes de decidir gradar, no después. Es el único de los cuatro criterios que puedes verificar con certeza en treinta segundos, y por sí solo puede hacer que la operación no salga a cuenta.
En la práctica
Para la mayoría de colecciones la respuesta es: no gradar casi nada. Valora el estado con honestidad, registra las cartas tal como están, y reserva la gradación para las pocas piezas que superan claramente el umbral de 150-200 € y que tienes buenas razones para creer casi perfectas.
Si quieres llevar el control del estado carta por carta sin gradar nada, el tracker de colección permite registrar el estado de cada copia y calcula el valor en consecuencia: el 90 % del beneficio, a coste cero.